La música puede desempeñar un papel importante en la socialización y en la formación de la identidad del adolescente, y se ha convertido en un símbolo de su búsqueda de identidad y autonomía. Los adolescentes utilizan la música como refuerzo de identificación con su grupo de iguales, como vehículo de su rebeldía contra lo convencional, para ayudarles a establecer una identidad separada de la de sus padres o simplemente es usada para relajarse, entretenerse o evitar el sentimiento de soledad. Escuchar música y ver videos musicales son dos de las actividades más importantes relacionadas durante la adolescencia.
Los jóvenes escuchan música desde que se levantan hasta que se acuestan, e incluso muchos de ellos duermen con música. La música es utilizada por los jóvenes y adolescentes como música de fondo y acompañamiento desde la ducha, mientras hacen los deberes o ayudan en las tareas de casa, cuando van en metro, bus, coche o moto, o mientras ven la televisión o hablan con los amigos.
Hay numeroros tipos de música, entre otros: alternativa, clásica, folflórica, heavy-metal, jazz, rap, rock, pop, electrónica, salsa, grunge, house, techno... Las letras de muchas de las canciones pueden contener textos violentos, sugestivos o de elementos preocupantes (drogas, suicidio, muerte, satanismo).
Algunos adolescentes que prefieren canciones con temas como homicidio, suicidio y satanismo (generalmente música heavy-metal) pasan más tiempo escuchando este tipo de música y son más propensos a escuchar las letras, pero tienen una menor tendencia a pensar que la música podría tener influencias negativas en su comportamiento comparado con estudiantes que prefieren otro tipo de música.